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Página 1 de 2 Unos quince años, cinco discos de larga duración, un álbum de versiones, varios EPs, muchas giras por toda la Península… Y, sin embargo, en la primera división del pop estatal casi nunca se ha tenido en cuenta a Niños Mutantes, por elementos ajenos al grupo. Puede que todo cambie con su nuevo álbum, Todo es el momento, que, de nuevo, presentan en directo con una larga gira que ayer los trajo a Coruña ( Playa Club) y que hoy los llevará a Vigo ( Mondo).
En los últimos tiempos parecía que Niños Mutantes había dejado de lado el disco de larga duración con canciones propias. ¿Era un respiro o a qué se debía? - Pues sí, era un respiro. Después de seguir la dinámica habitual durante tres discos y varios EPs, nos apetecía trabajar de otra manera, sin seguir demasiado las reglas del mercado y buscando la inspiración sin pensar en fabricar 20 canciones para un álbum. La verdad es que fue una experiencia muy buena que, entre otras cosas, nos devolvió las ganas de volver a hacer un álbum en el sentido más clásico.
Por fin aparece Todo es el momento. ¿Cuáles son las primeras impresiones? - A partir de la octava o novena canción ya pensábamos que estábamos haciendo lo mejor de nuestra carrera, algo muy especial. Llegamos casi a los veinticinco temas y sabíamos que esto tenía otro color, lleno de registros nuevos que no habíamos tocado nunca y canciones atemporales, de ésas que son redondas sin importar quién las haya hecho, pero resulta que las hemos hecho nosotros, ja, ja.
Parece que hay unanimidad en que es vuestro mejor disco. ¿Lo compartís? ¿Y también que es vuestro momento? - Sí, unánimemente y la gente que nos rodea también. Es que se veía venir. En la gira del disco de versiones tuvimos llenazos históricos y la gente estaba deseando que sacásemos algo nuevo. Por ahora la crítica también coincide en todo esto y en que es nuestro momento. El título no es una casualidad, aunque también quiere decir otras cosas.  Da la impresión de que, en todos estos años, nunca se os ha hecho todo el caso que os merecéis. ¿Cómo lo habéis vivido vosotros? - Pues a veces mejor y otras regular. Efectivamente, en algunos momentos parecía que daba igual lo que demostrásemos, nunca hemos sido los favoritos de los ‘creadores de opinión’ y nunca hemos tenido su apoyo incondicional, pero el caso es que, cinco discos después, seguimos aquí, tenemos más fans que nunca y probablemente estamos en nuestro mejor momento. Así que esto es lo que cuenta. Por otra parte, los compañeros nos quieren, nos defienden y nos respetan y eso también reconforta mucho.
¿Podéis contarnos cómo ha sido el largo proceso de grabación? - Sobre todo ha sido largo, sí. Empezamos en noviembre de 2007 llevándonoslo todo a un cortijo de la Alpujarra que acondicionaron para nosotros nuestros colegas de Producciones Peligrosas, nuestro estudio de siempre. Allí estuvimos una semana grabando y hermanándonos con la naturaleza y el buen vivir al más puro estilo Vétales, concentrados en grabar las bases y disfrutar de la música. Después hubo que pulir algunas cosas en el estudio de siempre buscando mejores sonidos de guitarra y haciendo todas las tomas de voz. Eso se llevó todo diciembre, aunque de forma intermitente. Por último, a mediados de enero, le mandamos todas las pistas a Fino Oyonarte, el productor, a Madrid y estuvimos mezclando y produciendo en Cinearte otras dos semanas prácticamente.
Vuestro sonido está más que consolidado. ¿Puede que ahora se acerque más al del directo? - Este proceso tan complejo tenía la intención de que las canciones sonaran más naturales y todas las canciones están grabadas en riguroso directo. Para nosotros esto es muy importante por la veracidad del producto, pero también creemos que un disco no tiene que sonar como un directo. Son aspectos diferentes de un mismo grupo, ambos importantes y ambos con características y matices muy distintos que hay que saber apreciar y saborear.
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