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Rodar sobre las aguas PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Emma   
lunes, 12 de mayo de 2008

Las noticias acerca de este nuevo artilugio, el Hydro Bronc -the water walker- corren como la pólvora por internet. Se trata de un novedoso vehículo de algo más de dos metros de altura, de estructura inflable y flexible, que ya se ha convertido en una atracción turístico-deportiva en numerosos lugares vinculados a la práctica de deportes acuáticos de aventura. Pero además de introducir una nueva modalidad, más original, divertida y segura (dicen) en el descenso de ríos o rafting, el artilugio en cuestión se puede utilizar para rodar por el mar, por plácidos lagos o por más escuetas e íntimas piscinas.

Tal y como reza su literatura promocional, 'el mundialmente famoso Hydro Bronc' -que cuesta 3.495 dólares- es 'uno de los diseños más asombrosos del siglo XXI' y ha alcanzado una gran repercusión mediática en la prensa norteamericana - National Geographic, Focus, People Weekly, Inside Sport, Outside, Popular Mechanics ... - Encapsulado en su interior, y protegido por sus siete 'barrotes' de vinilo recubiertos de la misma lona ultraresistente que se utiliza en las embarcaciones de rafting o 'rafts'  (como un hamster en su jaula, vamos) podrás recorrer el cauce de los ríos a salvo de cualquier escollo o contratiempo, o rodar sobre las olas del mar disfrutrando, dicen, de una experiencia absolutamente nueva y emocionante.

 
 
No sabemos si ya se comercializan en España, pero es una opción a tener en cuenta ahora que estamos en plena temporada de rafting, que -coincidiendo con el deshielo- se inicia en el mes de marzo y se prolonga hasta septiembre. El rafting, que es el deporte de aventura más popular en España, consiste en el descenso de aguas bravas en balsas neumáticas que navegan arrastradas por la corriente mientras sus tripulantes reman y orientan su peso de manera coordinada para recorrer los rápidos y mantenerse a flote. Estas embarcaciones, botes neumáticos o 'raft' en inglés, tienen un tamaño medio de 5x2 metros y, según los modelos, pueden llevar entre 4 y 14 personas. Los remos utilizados son cortos y de una sola pala, actuando como impulsores, mientras que el remo del jefe de la embarcación es más largo y funciona como timón.

Este 'jefe' es un monitor o guía experimentado que se encarga de dirigir la embarcación y garantizar la seguridad de 'la tripulación' a lo largo de todo el recorrido, por eso ha de conocer al detalle cada parte del río y sobre todo ha de saber interpretarlo para apreciar los rápidos antes de introducir en ellos la balsa. Según el número de pasajeros, el guía puede ubicarse en el centro de la embarcación y orientarla por medio de dos remos largos, o bien situarse en la parte trasera. Generalmente en las salidas participa más de una barca, y en este caso hay un jefe general que coordina los esfuerzos de todos los equipos. Por todo esto, en el rafting el concepto de equipo cobra una dimensión muy especial.

El equipamiento, que normalmente ofrecen las empresas al contratar la navegación, incluye traje de neopreno, chaleco salvavidas, casco perforado y calzado adecuado. Es responsabilidad del guía especializado llevar también un chaleco con arnés, una cuerda de seguridad para rescates y un kit de supervivencia y reparación. Además, en torno a la embarcación existe una 'línea de vida' o cuerda que sirve para agarrarse a ella si alguno de los navegantes cae al agua.
 
Hydro Bronc

Cuanto mayor sea el caudal, más intensa será la experiencia, pues la velocidad es un elemento indispensable para garantizar las emociones fuertes. De todos modos, el rafting, aunque es un deporte de aventura, no es un deporte de riesgo, o al menos es una actividad de riesgo controlado. El rafting comercial ha evolucionado en las últimas décadas hasta alcanzar diferentes niveles que lo hacen accesible tanto para los más arriesgados expertos como para los principiantes y familias que buscan diversión y un verdadero contacto con la naturaleza. Podría decirse que el descenso de ríos en balsas neumáticas es una actividad apta para cualquier persona que sepa nadar y vaya correctamente equipada y acompañada de un guía profesional, pues no requiere una prepararción física o técnica especial.

Es aconsejable practicar este deporte en primavera, ya que es cuando los ríos bajan con el nivel máximo de agua; además, debe practicarse en ríos caudalosos de alta montaña, con tramos de diferentes niveles y sin saltos de agua demasiado pronunciados.
 
De cara a la prácica de rafting, existe una clasificación internacional dependiendo del grado de dificultad de los ríos para ser navegados;  esta escala standard -AWA (American Whitewater Afiliation's Internacional Scale of River Difficulty)- contempla seis grados:

* Aguas planas - El descenso es prácticamente plano:

- Clase I     Muy fácil, aguas casi planas, muy poco turbulentas con olas pequeñas.
- Clase II    Fácil, aguas un poco turbulentas con huecos y hoyos de no más de 25 cm.

* Ríos Rápidos - Aguas Blancas - Aguas Bravas.
    
- Clase III   Intermedio. Aguas turbulentas con huecos y olas medianas de no más de 1 m, remolinos de cuidado para un nadador y de alguna consideración para una embarcación. La navegación requiere buena técnica y conocimiento del río. Existen algunos pasos técnicos de atención.
- Clase IV     Difícil. Aguas blancas muy turbulentas pero predecibles. Huecos y olas de hasta dos metros, remolinos considerables para una embarcación. Pueden existir cascadas de consideración. La navegación requiere muy buena técnica y conocimiento del río. Existen pasos estrechos que requieren maniobras técnicas complicadas.
- Clase V     Experto. Aguas blancas muy turbulentas poco predecibles con olas y huecos de más de dos metros. Remolinos y cascadas de peligro. Requiere un grado de técnica experto y muy buen conocimiento del río. Necesidad de maniobras extremadamente técnicas
- Clase VI     Extremadamente difícil o No navegable. Se considera muy difícil o imposible de navegar.
 
Un rápido no tiene una misma clase en toda su extensión, un río o un tramo del mismo se considera de la misma clase que su rápido más difícil; la mayor parte de los descensos se realiza en las clases III y IV, quedando las clases II e inferiores en la categoría de navegación general. De todos modos, ha habido propuestas para ajustar o reemplazar por completo esta clasificación, y mientras que alguna de ellas ha sido considerada por parte de la comunidad de conocedores de rápidos, no se ha alcanzado el suficiente consenso para adoptar una nueva escala.
 
rafting

El precedente histórico de esta actividad son los antiguos raiders o balseros que utilizaban los troncos de los árboles para desplazarse río abajo. Para conducir los troncos, después de ser talados, se ataba un número determinado con cuerdas formando una pltaforma rígida en la que se situaban los raiders que, ayudados por una pala, dirigían el tandem a las serrerías. Así, 'raft' en inglés significa 'plataforma de madera que flota en el agua'.

El rafting recreacional comenzó en los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. Los primeros botes de rafting fueron diseñados como botes de asalto militar para ataques sorpresa en el océano: eran unas lanchas inflables y con forma de canasta, que cuando se popularizó el deporte, fueron rediseñadas para que fuesen más resistentes y seguras y para que pudiesen cargar con más gente y equipo, modificando sus materiales y su forma. El rafting se pone de moda en los años 70 en uno de los lugares más emblemáticos para practicarlo, el río Colorado en Estados Unidos; a partir de 1980, con la aparición de las balsas 'self bailer' -un sistema de evacuación del agua que entra en las balsas al cruzar los rápidos- cobra mayor fuerza  y tiene una evolución espectacular, sobre todo en Europa.

En Galicia, el rafting se practica, principalmente, en dos rios: el Miño en verano y otoño, y el Ulla en invierno y primavera. Ocasionalmente, cuando las lluvias son suficientemente abundantes para aportar el caudal necesario, se puede descender también el rio Deza. En el conjunto del Estado, por sus espectaculares caídas, destacan los Pirineos; por lo apropiado del clima, en  especial en el norte de la provincia de Lérida, la zona de Sort y junto al río  Noguera Pallaresa; así como  el alto Ebro en  Cantabria; también en diversas zonas de Huesca, como el río Gállego o el Cinca, la comarca  del Sobrarbe (Huesca), o  los dos entornos más concurridos: el río Cinca,  entre Laspuña y Ainsa, y el río Ara, entre Torla y Broto.

Ya a nivel internacional, entre los ríos más famosos  destacan el Omo en Etiopía, el Brahmaputra en la India, Bio Bio en Chile, el Reventazón en Costa Rica, Tatshenshini en Columbia Británica, y especialmente  el Rio Futaleufú, en Chile, que está considerado como el mejor río para practicar rafting en el mundo:
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