| Phelps, la nueva leyenda del deporte |
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| Escrito por Emma | |
| lunes, 18 de agosto de 2008 | |
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<<Nada es imposible, sólo se necesita imaginación>> Michael Phelps
<<Phelps no compite contra sus rivales. Nada para comprobar los límites del ser humano (...) No hay quien venza a Phelps en el agua. Ni siquiera enemigos tan poderosos como el cansancio o el miedo>> Fran Villalobos, Un extraterrestre con bañador. Michael Phelps se ha convertido en el indiscutible protagonista de Pekín 2008, y dado que las citas olímpicas reúnen a la élite del deporte mundial, a 'los elegidos', ésto no significa cualquier cosa. Con 23 años, el norteamericano ha hecho historia coronándose como el campeón entres campeones. Hasta el momento existía un récord que nadie había podido igualar, los siete oros que Mark Spitz sumó en Munich 1972. Phelps llegó a Beijing con la firme convicción de superar ese hito olímpico, para ello no podía fallar en ninguna de las modalidades en las que competía ... y no falló. Ayer se apoderó del octavo oro en el relevo 4x100 metros combinados, donde Estados Unidos dominó estableciendo una nueva plusmarca mundial: 3:29:34. Los nadadores norteamericanos nunca han perdido la medalla olímpica del relevo desde 1960, pero esta vez significaba mucho más, porque esta medalla convertía a Phelps en el deportista que conquista más oros en unos mismos juegos. El cuarto ya lo había convertido en el deportista olímpico con más oros de la historia, superando a leyendas como sus compatriotas Carl Lewis y el propio Mark Spitz, la soviética Larissa Latynina o el finlandés Paavo Nurmi, todos ellos con nueve en sus laureadas trayectorias. Phelps atesora catorce, y a estas alturas parece que no hay récord que se le resista, por eso han empezado a referirse a él como 'el mejor deportista de todos los tiempos', un título que, sin embargo, no todos están dispuestos a admitir. El impresionate Cubo del Agua de la capital china ha sido un privilegiado testigo de la hazaña: ocho oros y siete récords mundiales, ganando las finales de 100 metros mariposa, 200 metros libres, 200 metros mariposa, 200 metros estilos, 400 metros combinados y relevos 4x100 metros libres y 4x200 metros libres, batiendo en muchos casos sus propias marcas anteriores. Pero Phelps, que ya era el centro de atención durante los previos por su indisimulada ambición y su sorprendente confianza, enfrentaba China con el aval de seis oros y dos bronces obtenidos en Atenas 2004, donde había igualado un récord histórico, el de conseguir ocho medallas en unas mismas Olimpiadas, que hasta entonces poseía el gimnasta soviético Alexander Dityatin con tres oros, cuatro platas y un bronce en Moscú 1980. También es el nadador más condecorado de la historia de los campeonatos del mundo, pues posee 20 medallas (17 de oro) desde su debut en el año 2000. A estas alturas, y con Londres 2012 en el horizonte, es el deportista que ha conseguido más medallas de oro en sus participaciones olímpicas y en unos mismos juegos, lo que lo convierte en el mejor deportista olímpico de la historia; es también el deportista masculino que posee más medallas olímpicas, catorce oros y dos bronces, pero hay un récord, sólo uno, que todavía se le resiste: el récord absoluto de medallas olímpicas, que en la actualidad ostenta la gimnasta Larisa Latynina con dieciocho (nueve oros, cinco platas y cuatro bronces). Sin embargo, en opinión de Tim Dahlberg (¿Ocho oros hacen a Phelps el deportista olímpico más grande?), Phelps no puede considerarse el deportista más grande de la historia. Argumenta Dahlberg que la natación reparte demasiadas medallas y que los deportistas de otras disciplinas no tienen la oportunidad de cosechar tantos metales. Apunta además que a Phelps le ha tocado vivir una época en la que las hazañas deportivas trascienden a todos los rincones del mundo a través de la televisión y de internet, pero que abundan los iconos del deporte cuyos nombres pasaron al olvido. La joven leyenda nació en Baltimore (Maryland) el 30 de junio de 1985. Aunque creció practicando deportes como el beisbol o el fútbol americano, sentía miedo y respeto al agua, y empezó a nadar presionado por su familia, fundamentalmente por sus hermanas Hilary y Whitney, ésta última campeona en 200 metros mariposa en 1994. A los once años conoce a Bow Bowman, su único técnico hasta el día de hoy y su segundo padre, pues con su padre biológico apenas mantiene contacto. Nada más cumplir los quince años, participó en Sydney 2000 y un año después, en el Mundial de Fukuoka (Japón), ganó su primera medalla de oro en los 200 metros mariposa, prueba en la que que tras establer un nuevo récord del mundo se convirtió en el plusmarquista más precoz de la historia. En el Mundial de Barcelona de 2003 batió ocho récords mundiales, ganó tres medallas de oro y se reveló al mundo como el nadador con mayor proyección de la historia mereciendo apodos como 'Bala de Baltimore', 'Niño Prodigio', 'Niño récord' o 'Tiburón de Baltimore' que ya nunca le han abandonado. Su enorme proyección internacional también lo ha convertido en un chico de oro más allá del que contienen sus medallas. Las marcas comerciales se lo disputan como el mejor reclamo publicitario imaginable, y, sin ir más lejos, su protagonismo mediático ha sido capaz de cambiar los horarios de las pruebas para que la BCN pudiese emitirlas en 'prime time' para los espectadores estadounidenses. La marca de su bañador, Speedo, le ha recompensado con un millón de dólares por su octavo oro en Pekín, y se estima que sus ingresos por publicidad, cinco millones de dólares anuales hasta el momento, alcanzarán los treinta millones tras la reciente gesta, convirtiéndolo en el nadador profesional más rico de la historia. El joven de los récords es extremadamente meticuloso, disciplinado y metódico. Es además tan competitivo que no soporta perder ni siquiera en los entrenamientos. Destaca en todos los estilos, pero lo ha conseguido a base de esfuerzo: como norma nada 80 kilómetros por semana, y en losúltimos siete años sólo ha dejado de entrenar cinco días. Dicen que ha creado un estilo propio en la natación, el denominado 'quinto estilo', buceando los primeros metros de cada prueba para salir a la superficie encabezando la carrera. Para concentrarse y aislarse del entorno y de la presión, antes de cada competición suele colocarse unos auriculares y escuchar música del rapero Eminem. Mide 1,95 metros, pesa 88 kilos, calza un 46 y necesita ingerir 10.000 calorías por día.
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